Tierra de “golmajos”

Golmajería es, en esta tierra, sinónimo de dulces, pasteles, repostería y de cualquier otra ambrosía golosa, popular y tradicional. En estas fechas se pueden degustar golmajos tradicionales como el “Pastel Calagurris”, los “Corazones de Calahorra”, los artaguitones, las mantecosas,  los barquillos, las tortas de chinchorra, las pastas (las españolas o las paciencias), los deliciosos “mil hojas” (hojaldre crujiente relleno de suave crema), los merengues, los bollos de leche o los mantecados del monasterio carmelita, entre otros. En los hogares calagurritanos, es habitual en Semana Santa agasajar a las visitas con torrijas, leche frita, buñuelos, rosquillas o almendras garrapiñadas. Mención especial merece también la fruta “escarchada” o confitada (con azúcar o bañada en chocolate). La gran calidad de la fruta de la huerta local (peras, melocotones, manzanas, etc) añadida a la de sus caldos, hacen que ambos, macerados en vino y acompañados de canela, produzcan una conjunción de sabores que asombran, dando lugar al conocido “zurracapote”, que se degusta en marzo y agosto, dentro de las fiestas patronales. La calidad de los vinos de Rioja tiene fama mundial y ha sido el elemento diferenciador para dar a conocer La Rioja a nivel internacional. En Semana Santa, además de estos caldos, es tradicional ofrecer a las visitas vino dulce moscatel, elaborado artesanalmente por los mayores de la casa, que trasladan las recetas de padres a hijos.

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